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Santa Fe, Santa Fe, Argentina
Abogado con veleidades de constitucionalista y literato. Aprendiz de mucho, oficial de nada. Librepensador me educó mi padre... Mi CV aquí http://www.domingorondina.com.ar/1999/10/cv.html

SOBRE LA SUPUESTA OBJECION DE CONCIENCIA DE LOS FUNCIONARIOS QUE TIENEN QUE CASAR A PERSONAS DEL MISMO SEXO

Casarse a pesar de todo


Yo soy defensor siempre de la objeción de conciencia, porque creo que no hay que mortificar ideológicamente a nadie.
Pero en este caso puntual lo de la objeción de conciencia es inaplicable, no estamos ante un supuesto de ello, porque el funcionario no se ve comprometido de manera directa en el acto (no se está casando él) sino que sólo interviene certificando extremos formales, es una actuación burocrática.
La objeción de conciencia sólo funciona cuando el acto donde hay afectación ideológica implica de modo directo al sujeto, por ejemplo al realizar el médico un aborto, o al portar armas en la guerra, o al recibir sangre ajena.
Pero si admitimos objeción de conciencia cuando el acto no afecta directamente al empleado estatal actuante, podríamos admitir que el médico del hospital no cure al ladrón baleado, o al infectado de HIV, o al homosexual, o que el empleado municipal no le dé carnet de conducir a los fumadores o a los jóvenes irresponsables, qué se yo, todo lo que el funcionario sienta que afecta sus ideas.
Recalco: lo central es que en estos casos no se le está exigiendo al empleado que realice una conducta que él siente inmoral, sino que sólo se le exige que vea pasar delante de él la conducta que cree inmoral.
Y además no hay que perder de vista que estamos hablando de empleados públicos, a los que nadie obliga a tener ese empleo, pero que -mientras lo tengan- deben cumplir las órdenes de su patrón o no estarán cumpliendo su trabajo.
No perder de vista tampoco que no es un patrón que les exige una pretensión privada y caprichosa, no los llama a sentarse en la falda, sino que es el Estado, pide de acuerdo a ley, y sus actos se presumen legítimos.
Pero además, como las tareas que la sociedad le encomienda a los funcionarios públicos son de tanta importancia para la supervivencia del colectivo social, el incumplmiento de las mismas fue tipificado como delito.
Resumiendo, no estamos ante un supuesto válido del mecanismo constitucional de objeción de conciencia y no podemos habilitar este camino que puede terminar siendo un sistema de discriminación y de incumplimiento de las funciones primordiales de los funcionarios estatales.

6 comentarios:

ABovino dijo...

Estimado Domingo:

Muy bueno tu post. En mi blog hubo alguans opiniones contrarias a ésta y al leerte pude ordenar las intuiciones que tenía sobre este tema.

Saludos,

AB

Anónimo dijo...

Comparto en general tu post.

Estoy de acuerdo con los conceptos y cómo encaraste el tema.

Pero, hay algo que me parece erróneo. Tampoco es cuestión de simplificar el tema hasta el absurdo de decir: "...que vea pasar delante de él...".
Sé que pareceré un estricto en cuanto a terminología, pero no es cierto que debe "ver pasar delante de él...". No es así, tiene que hacer mucho más que ello. Tiene que convalidarlo como funcionario público!

Saludos.
Sebastián

David Grasún dijo...

Comparto su opinión. Pero voy más allá: el funcionario público presta juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes de nuestra Nación, por lo tanto, desde ese momento, renuncia explícitamente a una eventual objeción de conciencia. Le negativa, como Ud. bien lo afirma, constituye un delito tipificado en el Cód.Penal que no podría ampararse en las causales del art. 34. La objeción de conciencia debe estar predeterminada legalmente pues de lo contrario es imposible sostener su procedencia.
Agradezco su visita y comentario en mi blog. Saludos Cordiales.

Anónimo dijo...

Sumamente interesante el post. Demasiado borracho como para comentar. Francisco Lepore.

Erika Carrera Vega dijo...

Doctorazo! tanto tiempo y nos volvemos a cruzar frente a una cuestión constitucional!
Debo decirte que, en mi opinión, el trato "chicloso" que se ha dado en la reforma legislativa a una institución tan rígida como la que nos ocupa, me desilusiona notablemente. Habría preferido el respeto del matrimonio tal como lo concebíamos y la creación de una nueva figura específica y con particular regulación. Pero bueno, dura lex...
En cuanto a la objeción de conciencia pregunto: el juez no se ve directamente obligado a hacer algo??!! El juez es presupuesto esencial de validez del matrimonio, vaya si se ve obligado! Particularmente respaldo de manera absoluta esta objeción.

Maria dijo...

No estoy de acuerdo con la objeción de conciencia, no es un derecho, aunque se lo quiera disfrazar de tal, incluso en el caso de abortos que ud nombraba después del fallo FAl de 2012, nos encontramos con médicxs que niegan salud sexual y reproductiva amparandose en esto. La objeción es una eximicion y el estado deberá regular de talk modo que no se evada el cumplimiento de la ley.