RECOMENDANOS con un click: Derecho Constitucional - Domingo Rondina - Dando cátedra: AQUEL JESUS

Acerca del Constitucionalista

Mi foto
Santa Fe, Santa Fe, Argentina
Abogado con veleidades de constitucionalista y literato. Aprendiz de mucho, oficial de nada. Librepensador me educó mi padre... Mi CV aquí http://www.domingorondina.com.ar/1999/10/cv.html

AQUEL JESUS

expulsando con el látigo a los mercaderes del templo






Hay dos parábolas de los evangelios que a mí me gustan mucho, que recuerdo siempre, y que siento vinculadas a nuestra área del saber.
Las dos tienen conclusiones 'sorprendentes' (Ratzinger dixit), extrañas, difíciles de explicar. Son casos donde el concepto de justicia de aquel hombre dios difiere de la idea mojigata de justicia que nuestra civilización fue construyendo.

Son estas las ideas de aquel tipo que mientras los jueces gritaban contra la Magdalena, él se limitaba a hacer dibujitos en la tierra con una ramita, para luego pronunciar su sentencia de empatía con el delincuente.
Por eso, a pesar de nuestra poca fe, los invito a leerlas:



Parábola del administrador astuto
Lc 16, 1-13
Jesús contó otra parábola a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador a quien acusaron de derrochar sus bienes.
Así que lo mandó a llamar y le dijo: “¿Qué es esto que me dicen de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque ya no puedes seguir en tu puesto.”
El administrador reflexionó: “¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón está por quitarme el puesto? No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza pedir limosna. Tengo que asegurarme de que, cuando me echen de la administración, haya gente que me reciba en su casa. ¡Ya sé lo que voy a hacer!”
Llamó entonces a cada uno de los que le debían algo a su patrón.
Al primero le preguntó: “¿Cuánto le debes a mi patrón?”
“Cien barriles de aceite”, le contestó él.
El administrador le dijo: “Toma tu factura, siéntate en seguida y escribe cincuenta.”
Luego preguntó al segundo: “Y tú, ¿cuánto debes?”
“Cien bultos de trigo”, contestó.
El administrador le dijo: “Toma tu factura y escribe ochenta.”
Pues bien, el patrón elogió al administrador de riquezas mundanas por haber actuado con astucia. Es que los de este mundo, en su trato con los que son como ellos, son más astutos que los que han recibido la luz.

Por eso les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando éstas se acaben haya quienes los reciban a ustedes en las viviendas eternas.

----------------

Parábola de los talentos
Mt 25, 14-30
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.


No hay comentarios.: