Fue un año muy triste para algunos, y muy dichoso para otros.
Un año de avances en algunos derechos, y de retrocesos en otros.
Como todos los años, como el anterior, como el que viene, fueron y serán “la mejor y la peor de todas las épocas”…
Porque la mejor época de la vida, como decía Mafalda, es la que estamos vivos.
Y estar vivos es mirar hacia el mar con nostalgia, hacia la tierra con esperanza y, tirando al agua para siempre nuestro pasado, jurar “No van a matarme papá”.
Brindo para que todos vivamos por siempre.